Sin comerlo ni beberlo, Teppei acaba instalándose en casa de Kiichi. El piso, que prácticamente estaba vacío, comienza a llenarse poco a poco con los muebles y electrodomésticos que el primero va trayendo.
Ante un Kiichi que parece vivir con cierta desgana, Teppei insiste: “Conmigo ya te va bien, ¿no? Si te sirve cualquiera”.
Y así, poco a poco, Kiichi empieza a sentir cada vez más reparos en volver a aquella casa donde lo espera Teppei...