El amor prohibido entre Yiwon y César alcanza su punto máximo. Ahora solo tienen una opción: engañar al asesino que va tras el abogado coreano ofreciéndole un objetivo imposible. A medida que aumenta la presión, César pierde gradualmente el control, consumido por impulsos irresistibles, especialmente cuando ve que Vladimir se acerca demasiado a Yiwon. En medio de este torbellino de deseo y peligro, una cosa es segura: mientras estén juntos, nada podrá detener a estos desdichados amantes.