En 2022, el fentanilo mató a casi 74.000 estadounidenses: ¡más que las guerras de Vietnam, Irak y Afganistán juntas! Y su consumo, junto al de otras muchas drogas sintéticas, no ha dejado de crecer desde entonces. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Podemos cortar el lazo que une medicina, guerra, adicción y represión? ¿Aprenderemos algo si conocemos la historia de las drogas?