En 1972, Iberdrola anunció la construcción de una central nuclear en la localidad vizcaína de Lemóniz, que, desde el principio, recibió una agria contestación popular, sobre todo entre los grupos ecologistas. Pero la situación pasó de candente a explosiva cuando la organización terrorista ETA se sumó a la causa antinuclear, dispuesta a detener las obras a cualquier precio, en Goma-2 y en vidas.