Por fin se desvela que la Bell que había entrado en el Jardín no era más que Fukuma, que había logrado infiltrarse en la Brigada. Para poder hacer frente al ataque, las chicas se dividen en dos grupos. Uno de ellos, el de Varvara Pilipenko con sus miembros del octavo, logra encerrar a Fukuma en la Catedral, creada con la habilidad de la capitana. ¡Pero Yûki, Kyôka y las del séptimo tendrán que hacer frente al inconmensurable poder de Rairen!