Acompañado por una abogada ambientalista, una agente antiterrorista y un piloto adicto al crack, Corto Maltés se implica en una misión suicida que lo conduce al archipiélago de Tuvalu, situado en el corazón de la Polinesia y condenado a hundirse por efecto del cambio climático. ¿Su objetivo? Rescatar a una vieja amiga. ¿Su principal escollo? Nada menos que las tríadas chinas.
Después de Océano negro y La reina de Babilonia, el extraordinario tándem formado por Martin Quenehen y Bastien Vivès pone fin a su personal visión de las aventuras de Corto Maltés, a quien trasladan al siglo XXI manteniendo intacto el espíritu de la célebre creación de Hugo Pratt.