El nuevo rey de Creta, Minos, ordena al genial Dédalo que construya un laberinto donde encerrar al Minotauro, a quien su esposa Pasífae ha dado a luz. El rey Minos, además, exige a Egeo, el soberano de Atenas, un sacrificio cada nueve años para apaciguar la ira de Zeus: debe entregar nueve chicos y nueve muchachas para alimentar al terrible monstruo de cabeza de toro. Para acabar con este atroz ritual, Teseo, el hijo de Egeo, decide presentarse voluntario en el siguiente envío.