Brigantus ha dejado atrás a las legiones romanas para unirse a los pictos, enemigos ancestrales del Imperio. Pero cambiar de bando no significa encontrar un hogar. Para las tribus del norte sigue siendo un extraño: un guerrero forjado por Roma, demasiado fuerte, demasiado violento, demasiado incómodo como para confiar en él.
Melonius Brigantus ha vivido siempre al margen. Marcado por un cuerpo que inspira miedo antes que respeto, ha aprendido a no esperar amor ni reconocimiento. No busca pertenecer a ningún lugar. Solo le impulsa un deseo que lo consume: vengarse de Roma y ver caer a las legiones que lo convirtieron en lo que es.
En este segundo capítulo, la historia amplía el conflicto iniciado en el primer volumen, desplazando la acción al corazón de las tribus pictas y explorando con mayor crudeza la venganza, la desconfianza y la lucha por la supervivencia. Un paso más oscuro e intenso dentro de una saga histórica tan violenta como profundamente humana.