A él lo llaman El Callao y ella procede del Callao. Eso parece lo único que Jacinto y Yesenia tienen en común. Y, sin embargo, desde que se conocen por accidente en el bullicioso barrio madrileño de La Latina, un engranaje invisible hace clic y el destino, para bien y para mal, se pone en marcha: ella es la nueva cantante de jazz que él necesita para su rentrée como pianista; él es la llave que ella necesita para entrar en el mundo del cine español y para Pronto lo sabremos y el resultado, voluntario o no, serán un muerto inesperado y una implacable caza policial en busca de un culpable. Todo servido en un cóctel visualmente torrencial de inmigración, música y violencia, en medio de cuya vorágine se pueden descubrir sorprendentes verdades, como que a veces el hogar añorado lo trae consigo la persona forastera.